Esta fue la primera estatua que se emplazó en San Miguel de Tucumán. Un Belgrano de pie, no ecuestre, como se lo ve en tantas ciudades. Se la encargó Julio Argentino Roca, entonces Presidente de la Nación, al escultor Francisco Cafferata. Originalmente iban a ubicar la escultura en la antigua Ciudadela, donde Belgrano venció a los realistas, pero finalmente se la instaló en la plaza Independencia, allá por 1884, y ese fue su hogar durante 20 años. En 1904 -polémicas mediante-, se decidió enviar a Belgrano a la plaza que lleva su nombre, y el lugar fue ocupado por la espléndida Libertad, obra de Lola Mora.
La foto fue tomada en 1935, tiempos en los que el Belgrano de Cafferata miraba al oeste, hacia los cerros. Hasta que en 1977 se levantó un murallón en la plaza, por calle Bernabé Aráoz, y dieron vuelta la estatua, por lo que Belgrano quedó mirando al este. También hubo un ida y vuelta con los cambios de pedestales. La vida del héroe siempre fue ajetreada en Tucumán.